

Bastón de muchos.
Punto de apoyo,
de uno mismo.
Placer insustituible
tomando un café,
sólos o acompañados.
En cada bocanada de humo
uno mismo se desvanece
y volamos con ellas,
en nuestra imaginación
siempre.
Allí, se mezcla la razón
con sus propios contenidos
y aspiramos todo sentir
desde el deseo
hasta cualquier pensamiento
o hecho.
Más aún, aquellos
que nos marcan
y nos etiquetan
como a él mismo.