domingo, 13 de enero de 2019

- El Pino azul -


Mi padre con esfuerzo, construyó su casita de fin de semana en Oliveros. A veces los viernes, otras los sábados subía mis libros al auto y camino a ella. Cálida como todas esas casas que se construyen con dedicación y buen gusto.
Obviamente había tiempo para plantar arbustos y así ir abrazando el terreno.
Yo elegí, plantar - un pino azul - Fue tan sutil su imagen, sus ramas parecían estar bordadas con nieve, una fiesta para los ojos. Sabía que ademas desde mi imaginación, cada vez que lo miraba, iba poniendo mis sueños en él. hasta mis ojos sonreían al hacerlo.
Se lucía en un extremo del terreno, como ayornando el lugar.
Se mezclaba a veces con el color del cielo, le ponía un toque distinto a la tarde y hasta al amanecer. No olvidaba nunca de regarlo. Ademas me gustaba hacerlo, luego de haber estado en la pileta y cuando bajaba el sol.
Ya había plantado un árbol, con dieciseis años.No sabía aún, que pasado los años iba a escribir libros y tener dos hijos.
Nerina Thomas

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