miércoles, 22 de octubre de 2008

La justicia divina

El sol le pone color a todo. Hasta a mi risa. El despertar, ha sido tan feliz que me menee antes de entrar a la ducha.El cepillo que acaricia mi espalda cada mañana al bañarme, me hacia cosquillas mientras cantaba.Cuando tome el toallón para secarme, sentí un abrazo del universo dándome esperanza. Al cepillarme los dientes, cada movimiento del mismo fue un vals vienes sin duda.
Cepillar mi melena, con el brillo habitual fue una caricia de los ángeles en este día. Al maquillarme el rostro, los mejores pintores pusieron en mis manos toda su sutileza.Un traje color arena, el portafolios y al abrir la puerta el mundo me incluyo en su existencia.
La brisa, acaricio mis mejillas.Mis piernas caminaban sin prisa, con la seguridad del ser para comenzar el día.
Hay un tiempo para recibir. Y ha llegado el mismo.
Apertura de mente, la justicia divina, la conciencia del otro que acepto las exigencias merecidas.
La soberbia se la guardo en el bolsillo.Se enfrento con una guerrera espiritual, quizás no lo sabia.Nosotros no caminamos solos.Los hermanos astrales y los maestros siempre están con nosotros.Y una vez mas, queda demostrado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nerina, muy auténtica tu unión con el universo,"un abrazo" y tu afirmación de la magia de la existencia"Nosotros no caminamos solos".
En la "apertura de la mente" está la clave para el cambio, para ser desde el centro lo que uno siente profundamente.Me gustó mucho este texto. Irene Marks

Juan dijo...

Nerina

Excelente filosofía de vida.
Si todos viviéramos así,
este mundo sería más amable
más amoroso y más humano.

Un abrazo y adelante, nunca caminarás sola.

Juann Antonio