jueves, 6 de octubre de 2016

Conmigo


a veces me cito conmigo
y llego con pájaros del pasado,
una caja de cigarros
y tragos solidarios y diversos,
me gusta estar a solas y escucharme,
o leer las voces que deja el viento
sobre las huellas vacías de los caminos.
ver cómo pasa la gente
buscando alegrías y tiempos perdidos,
cómo mascullan el sabor a muerte
en cada paso que dan
pensando que es un paso más
e ignorando que es un paso menos
algunos equivocados me llaman solitario
yo digo que soy tranquilo y no necesito,
porque el hombre que no se basta consigo
anda siempre pidiendo y comparando,
y así le van fallando y fallando, en cada
sonrisa y cada mirada que le dice adiós
mucho antes de haberse ido
mis encuentros son callados, cierto,
nada de preguntas inoportunas
ni comentarios hirientes acerca
de lo que pudo haber sido, y no ha querido,
me convido silencio, y lo bebo a gusto
nada hay mejor que no escuchar nada
después de tanta palabra y tanto ruido
no hay repaso de inventarios, o notarios
que reprochen el desliz de haber amado,
la torpeza de haberlo hecho mal,
la historia de mi espalda, el molde de mis pies,
no, no hay ni habrá escribano que firme
que esta mano es mía, después del amor
y millón de besos que sin cosecha, yo he sembrado.
después de todo, soy una legión
de cuerpos y almas diversos,
me lo dice tus ojos
y la lengua mariposa de tu boca
en cada agonía en la que sobrevivo,
me lo escriben tus dedos en la piel
cuando en la noche necesitas de mis aguas
para sofocar tus fuegos
y te aferras a mi espalda
náufraga de fe, gaviota desangelada
y yo te miro, y me callo
a veces no te digo nada
pero al mirarte, lo sabes,
te digo tanto...
y a veces no me gusta hablar
porque al final siempre
me queda todo por decir
o digo siempre lo mismo,
como los pájaros huérfanos
que tienen siempre el mismo canto
me gusta viajar por el ayer
donde siempre es primavera,
y van vestidas las sombras de domingo
todo huele a sol sobre la higuera
mis amigos, mis viejos, las almas
que quise y me quisieron
se ríen al verme de paseo
de la mano y conmigo,
voy al pie de las viejas dehezas
y desentierro algún sueño
para no volver a mi lado
y con ambas manos vacías
soy mi reloj, y mi tiempo,
soy mi propia geografía
mi explorador y mi náufrago,
sé que también soy mi verdugo
desde el mismo día de nacido
y me desvivo por tus manos
y me muero por las mías
me gusta estar conmigo
en brumas de silencios prohibidos
y cuando nadie me oye
todavía paladeo tu nombre
olas esmeraldas y espumas blancas
me envuelven y arrojan
siempre a las mismas arenas
vos, en una de esas luces
que titilan en la ciudad a oscuras
y yo a solas, conmigo, y callado
luis maría lettieri