lunes, 24 de noviembre de 2008

Recuerdo a mi padre

Fue uno de mis grandes maestros.Existió entre ambos, una gran comunión.Su ejemplo de vida me enriqueció siempre.
Era tan cauteloso, prudente, ubicado ante quien fuera. Mamé la venta desde su lugar. Me dio los mejores cursos de comercialización y trato para con el otro. Incorporé la constancia y la perseverncia con su ejemplo. Entre ellos, conservar la distancia con el cliente, explicándome que el tuteo no era conveniente entre cliente y vendedor, pues la demasiada confianza no iba a llevar a nada constructivo.
Ello me fue formando amorosamente y hoy puedo conservar relaciones humanas comerciales que me siguen permitiendo ganarme el pan diario dignamente.
Papá era tímido. Solía sonrojarse muchas veces. El pudor lo puso siempre en un lugar distinto. Muy respetado como vendedor y persona, hasta el día de hoy.
La mejor herencia que me dejó - " LA HUMILDAD ". Sélo solía decirme, es lo único que va a hacerte grande.
Le escribí cartas, que sólo una hija a su padre puede hacerlo. supo escucharme, aunque a veces algunos egoístas y celosos de la familia, que nunca faltan - trataban - de que así no fuera. Pero nadie pudo, romper nuestro cariño y consideración mutua.
Viajé mucho en mi juventud, gracias a su anhelo de regalarnos vacaciones desde muy niños y hasta una casa de fin de semana en Oliveros, localidad cercana de Rosario. Construyó con esfuerzo y sacrificios su rancho, como solía llamarlo. En realidad era un chalecito a dos aguas, de muy buen gusto con lo justo y necesario. Con el tiempo sumó una bella pileta de natación grande y que nos permitía nadar tantas veces.
Conocí montañas, toda la costa argentina de norte a sur.
Nunca nos faltó nada, sin hablar de lujos. Pero siempre lo más adecuado a cada uno.
Hoy se cumplen 12 años de su partida. Hoy lo he pensado mucho, pero con alegría. No llevé flores a su tumba. No es lo que necesito.
Recordándolo me basta. Lo extraño muchas veces, es cierto.Fue mi padre y siento mucho orgullo al decirlo.
Tuve los mejores vestidos en mi adolescencia. Me llevó al colegio hasta en la secundaria. Iba a buscarme a la facultad si salía tarde. Tomábamos café los días lunes en el Hotel Savoy a las once de la mañana. Como dos amigos.
Solíamos volver a casa del brazo en los últimos tiempos. La tristeza no podía disimularla.
No llegaba a comprender mi entereza ante tanta desdicha.Se murió de pena, fue para él muy fuerte la partida de mi hija. A los tres meses justos se fue con ella.

9 comentarios:

mia dijo...

Una rosa y una lágrima

en su memoria!

Yo perdí el mío

de muy pequeña,

aún le lloro,

me duele su ausencia

Bello homenaje amiga

♥♥♥besos♥♥♥

Pedro Pablo Pérez Santiesteban dijo...

Gracias Nerina, por tus positivos comentarios a mi poesía. Me gustó mucho ese modo de recordar a quienes nutrieron nuestra esencia. En tu caso; tu padre.

Un abrazo desde Miami

Juan dijo...

Nerina

Qué hermosos recuerdos y enseñanzas de tu papá.

Es una dicha el haber contado con un progenitor de tan gran altura moral y tan amoroso con su familia.
Yo también tuve la dicha de haber contado con un padre igual de bueno. Yo lo adoraba. Y valoro aún más su grandiosidad comno ser humano, después de partir.

Un abrazo muy afectuoso.

Juan Antonio

fernando dijo...

SE nota que tu padre era magnífico y le querías mucho. Es un lindo homenaje. besos.

Lobo Atento dijo...

Es precioso que recuerdes así a las personas, en este caso tu padre. Desprendes mucho amor.

Saludos!!

TOROSALVAJE dijo...

Debió ser una gran persona.

Un fuerte abrazo para ti.

Alfonso dijo...

Mi madre se fue hace dos años, y un trozo mío se fue con ella. Yo soy muy madrero. Y a pesar de haber cumplido 43, cada vez que pienso en mi madre soy un niño chico.
Yo tampoco necesito llevarle flores. Mi madre, sencillamente, está presente. Y no, no es que yo esté inmerso en el duelo y no sea capaz de aceptar la muerte.
Es que aunque el dolor de la partida es tan duro, yo sé que tengo la inmensa alegría de haber sido parte suya. De saber que lo que soy, se lo debo en parte a ella.
Se fue, pero me queda aún las fuerzas de sus besos (yo que no soy besucón, era a ella la única a quien besaba), sus miradas, sus apoyos, sus cuidados, sus defensas.
Era tan buena, y quería tanto a su familia, que no soportó enterarse qe su hija, mi hermana, tenía cáncer, y murió a los cuatro meses de la noticia. Sin embargo, mi hermana sigue viva.
Hoy tú, Nerina, fíjate lo que has conseguido con tu post. Hacer a la figura de tu padre, no presente ya en tu vida que lo está, sino que su fuerza, haya conseguido esta noche, cruzar océanos.
Eso sí que es grande.
Un abrazo, Alfonso.

Anónimo dijo...

La verdad que me identifico con gran parte de este texto, no solamente por las palabras y sus significados, sino por la gran ausencia qeu representa en mi la figura de mi padre.Gracias por el buen momento Laura.

JOSE ALEJANDRO ARCE

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Ese padre que nos marca, está aquí, contigo en tu escrito. El mío murió (lo mataron) muy joven yo y él, pero... dejó en mí muhco d elo que soy. Leyéndote se me alborotaron algunas mías nostalgias y hasta muchas alegrías desde le desván dnde vivien en mí

Un abrazo desde Medellín